Más allá de regalos y decoraciones
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CÓMO
UN CONVIVIO NAVIDEÑO PUEDE TRANSFORMAR EL AMBIENTE LABORAL
Más
allá de regalos y decoraciones, el verdadero valor de las celebraciones de fin
de año en las empresas radica en su capacidad para humanizar las relaciones laborales
y fortalecer el sentido de comunidad entre los equipos.
En las próximas semanas, muchas empresas
realizarán sus convivios navideños. Algunas generarán conversaciones positivas
que perdurarán meses; otras pueden llegar a ser eventos olvidables que incluso
podrían dañar la percepción que los colaboradores tienen de la organización.
¿Qué marca la diferencia?
"La
respuesta es simple pero no fácil de ejecutar: intencionalidad. Las empresas
que logran convivios exitosos son aquellas que entienden que no están
organizando 'una fiesta más', sino creando un momento de conexión emocional
entre la marca empleadora y sus colaboradores", explica Mery Mazariegos,
especialista en eventos corporativos de Eventos Shark.
A
diferencia de hace una década, los colaboradores actuales —especialmente las
nuevas generaciones— valoran las experiencias por encima de muchos otros
beneficios. Un convivio bien ejecutado comunica respeto, aprecio y atención al
detalle; uno improvisado transmite exactamente el mensaje contrario.
"Muchas
empresas subestiman la complejidad de organizar un evento corporativo. Piensan
que basta con hacer una reservación y comprar comida. Luego se enfrentan a
problemas de logística, actividades que no funcionan, tiempos muertos
incómodos, y terminan con un evento que nadie recuerda por las razones
correctas", advierte Mery.
Los desafíos son múltiples: coordinar agendas de equipos completos, elegir un formato inclusivo que considere diferentes personalidades y preferencias, gestionar
proveedores
confiables, crear una atmósfera festiva pero profesional, y sobre todo, lograr
que la celebración refleje auténticamente la cultura de la empresa.
Por
eso, cada vez más organizaciones están optando por profesionalizar este tipo de
eventos, reconociendo que requieren la misma seriedad con la que se planifica
cualquier otra iniciativa estratégica del negocio.
"Un
convivio navideño bien hecho se convierte en contenido orgánico en redes
sociales, en historias que los colaboradores comparten con orgullo, en
recuerdos que fortalecen el sentimiento de pertenencia. Eso no tiene precio y
definitivamente no se logra improvisando", concluye Mazariegos.
Para las empresas que aún no han comenzado a planificar su cierre de año, el tiempo apremia. La temporada alta de eventos corporativos ya comenzó, y quienes esperan hasta último momento probablemente tendrán que conformarse con opciones limitadas o resultados por debajo de sus expectativas.